HidroAysén, un refresco a la memoria
Hace diez años comenzó el
conflicto en el que aún no se encuentran respuestas ni resoluciones. El año
2004 Endesa inició un proceso de actualización y rediseño de oportunidades
hidroeléctricas, que dio como inicio al Proyecto Hidroeléctrico Aysén. A partir
de este punto, mucho antes del ingreso del proyecto al Servicio de Evaluación de
Impacto Medioambiental (SEIA) como tampoco su Estudio de Impacto Ambiental
(EIA), nace la profunda oposición ciudadana a la construcción de esta mega
represa y de 2 mil km de torres de alta tensión, que generarán 2.750MW con 5.910
hectáreas de superficie total de embalse. Luego de todo este tiempo, finalmente
se están tomando cartas en el asunto ya que el Comité de Ministros de Michelle
Bachelet invalidó la decisión tomada por
el Gobierno de Sebastián Piñera respecto a HidroAysén. Este mantuvo el proyecto
en tramitación durante más de dos años, y el último informe presentado tenía, según
el Ministro de Medio Ambiente, “vicios de ilegalidad”. Por lo que se otorgó un
plazo de 60 días para revisar nuevamente los 35 requerimientos presentados por
la comunidad como también la empresa misma, respecto al acuerdo establecido el
año 2008 del Sistema de Evaluación Ambiental. Por lo cual me parece importante
recalcar tras todo estos años porque HidroAysén es un proyecto energético
perjudicial para Chile.
El gran problema que
presenta este proyecto es la manera en que se pretende trasladar la energía
hacia Santiago, los 2 mil km en torres de alta tensión. En primer lugar la
instalación de estas obligará a hacer una tala rasa de 100 hectáreas de bosque,
atravesando 8 regiones del país, aumentando dramáticamente el impacto sobre la
naturaleza, sumando el que ya ocurrirá cuando este funcione. En segundo lugar
la vulnerabilidad de este tendido hace muy riesgoso la transmisión debido a las
posibles catástrofes naturales que ocurren constantemente en Chile, y si esto
ocurriera el Sistema Interconectado Central disminuiría su capacidad en un 25%
provocando un colapso inmediato y sin aviso al país. En tercer lugar el proyecto
promueve la centralización de Chile, ya que la demanda energética y por tanto todos
los mega watts generados irán en mayor parte para suministrar a Santiago por sobre las
otras regiones.
Por otro lado este proyecto
no es sustentable ni renovable. La construcción de HidroAysén significa energía
para ahora, pero no se asegura para el mañana. Estas mega represas tienen un
periodo de vida útil entre 50 y 80 años, en donde se instalan paredes de
cemento, cortando cauces naturales y transformando los ríos represas en ríos
artificiales. El agua finalmente se estanca y cambia su composición química, donde
los nutrientes y sedimentos que sustentan la vida de las comunidades marinas
quedan atrapados. Luego esta capa de lodo y sedimentos impide operar a la
represa, haciendo imposible su eliminación y dejando las estructuras para
siempre. Respecto a la sustentabilidad, HidroAysén generará más de 3.500.000
toneladas de carbono por la represa y otros 9.000.000 de toneladas por la línea
de transmisión.
Aquellos en favor del
proyecto, insisten que este es un proyecto limpio que tendrá un menor impacto
ambiental que las Energías Renovables no Convencionales, tal como los parques
solares, ya que para generar 2.350MW se necesitarían 35.000 hectáreas de
desierto (en comparación de las 5.910 hectáreas de HidroAysén), con un total de
102 millones de paneles fotovoltaicos, además de un precio muy elevado para el
consumidor. Pero cabe decir que actualmente existen centrales termo solares que
son las tecnologías modernas para generar electricidad a escala industrial, que
ocupan menos espacio que HidroAysén para producir la misma energía, con la
diferencia que estas son limpias, renovables, sumado a que el desierto de
Atacama posee la radiación solar más intensa del mundo. En términos de cifras,
con 6.700km (5% del desierto) se obtendría cuatro veces la demanda máxima
nacional proyectada por la CNE para el 2025, 92GW. En relación a los costos, la
Agencia Internacional de Energía Renovable estima el costo del proyecto a
realizar en Atacama entre 120 y 200 USD/MWh, muy cercano al valor de la energía
en el SIC, y por bajo el precio a consumidores residenciales.
Finalmente es importante
mencionar que este proyecto aún no posee luz verde ni tampoco luz roja ya que su
tramitación finalizará en los próximos dos meses. Hasta el momento aquellos que
nos posicionamos en contra de este, debemos recordar los motivos de nuestro
rechazo y mantener siempre firme la voz de la ciudadanía que ha sido la
propulsora de esta detención y cuestionamiento de HidroAysén. Este proyecto no
es renovable ni sustentable, por el contrario representa un perjuicio para el
medio ambiente. No se puede sacrificar la naturaleza a costa de intereses
privados, por lo que el gobierno debe provechar esta oportunidad para
diversificar la matriz energética y privilegiar por sobre todo la generación de energías a largo plazo como las
ERNC.